Soñando despierto se cree en un ser de lejanos
horizontes, de figura desconocida, de pensamiento gemelo; hijos de mundos
distintos, con memorias idénticas, con historias vividas del lado equivocado,
historias escritas en primera persona, pero referidas a ti.
Un juego de encantos soñados consientes, concebidos en
lo impropio, en lo ancestral, en lo trascendental de una reencarnación de
palabras, que se encarnan en tus labios, y terminan en la fe de tus ojos. Un
sueño, se vive como dejavú, se siente con pasión, y se lo devora con el corazón.
Este sueño lleva tu nombre, este sueño despierto, no es
sueño, este sueño es realidad…
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