domingo, 13 de julio de 2014

HERMANOS DE SENTIMIENTO

Soñando despierto se cree en un ser de lejanos horizontes, de figura desconocida, de pensamiento gemelo; hijos de mundos distintos, con memorias idénticas, con historias vividas del lado equivocado, historias escritas en primera persona, pero referidas a ti.

Un juego de encantos soñados consientes, concebidos en lo impropio, en lo ancestral, en lo trascendental de una reencarnación de palabras, que se encarnan en tus labios, y terminan en la fe de tus ojos. Un sueño, se vive como dejavú, se siente con pasión, y se lo devora con el corazón.


Este sueño lleva tu nombre, este sueño despierto, no es sueño, este sueño es realidad

AUREOLA BOREAL


Lisa era lunar, hablaba con planetas y estrellas, hablaba de mí sin conocerme, sin saber si quiera si existía, me llamaba raspando sus hermosos piesecitos en la arenisca, soñaba con el agua de mis ojos, con el júbilo de mi mirada, mi silencio visual, sentados esperando emanar el color del sol. Era un amor de ultramar

Su sabor a la primera vez, me hace volver a aprender brillar en la oscuridad, imitando el color del sol, ese sol compartido, en el que ella me ve, me ama y yo la amo solo sabiendo su reflejo en mi voz al decir, mi chica lunar


Es tan divertido correr, dejar nuestro mundo atrás, y la atmósfera comprime sus pies, dejando al agua entrar Me dice con ternura: mantarraya enséñame más, tu habilidad de nadar, ella mi espejo refleja lo que soy, amando el espiral de su voz, llorando los corales de sal, sintiendo en las olas su frío calor, a respirar

EPÍGRAFE DE TU SILENCIO

Si no me das una palabra que acalle mis voces, al menos dame un silencio que despierte mis gritos.

Si no me das una caricia de aliento, al menos dame una sonrisa de viento.


Si no me das nada, al menos déjame cobijarme en tu nada para sentir que tengo algo tuyo.

CÓMO LOS GOLPES DAN FORMA


Era una fría mañana de Diciembre, los cerezos pintaban de rojo las calles de tierra, mientras yo me levantaba de mi cama desconforme por el hambre de ayer, mientras me ponía mi poncho recordaba las palabras de doña Clementina: si necesitas ayuda acude a Dios, él tiene todas las respuestas.

Lo hice así, fui hasta la capilla del padre Sixtino, eran las 8:15 de la mañana, con las justas tenia para mi par de zapatos, así que no podía tener un reloj de muñeca, en realidad observe a un extraño mientras compraba en la tienducha de don Eloy; me encontraba un poco triste mirando a ese pobre hombre colgado en ese trozo de madera, con la cabeza agachada, y mirando al suelo, rodeado de tanto oro, pero harapiento de vestido,  nuevamente recordé las palabras de mi vecina y me preguntaba:  ¿Cómo puede alguien tan pobre tener todas las respuestas? incluso me dije que era tan miserable aquel hombre, que rodeado de oro, no podía ni siquiera tener un buen par de zapatos, como los de Santiago, él debería ser el niño más feliz de todo el barrio, y sino, uno de ellos. Luego de un par de minutos de pensar y pensar me dolieron las rodillas de pasar tanto tiempo esperando respuestas ante altar de pobres miserables y salí del lugar, sin pena ni gloria, a propósito, la tía Gloria quizá podría ayudarme un poco, ella es de las que se pasa ayudando a todo el mundo, aunque es un poco intensa, podría darme algo para que no me crujan las tripas.

-¿Qué tal estamos de carácter?- Llegue vociferando como cantando una canción.

-¡Guambra este! ¿Ya arreglaste la chapa de la puerta e calle? Me reclamo como todos los días que nos vemos, y es que siempre que nos veíamos tenía que decirme algo que no hice bien o algo que no lo hice, jamás algo que hice.

-Estoy en esas, deme un poco de pan pa las fuerzas. Le anticipé, antes de que siguiera con los mandados.

Con clavos y martillo en mano me dispuse al deber. Pasaron una tras otra las horas, sin encontrarle un componte al asunto, hasta que histérico no pude más y le desbarate a martillazos; al estruendo mi querida tía respondió con un buen palazo que me hizo crujir los dientes. Fui llorando y hambriento hasta la esquina donde me alcanzó mi tía, llorando le pedí clemencia, pero ella con una sonrisa y pan en mano me dijo: "Guambra cojudo que también harías pero ya valió". ¡Al fin un poco de pan! me lo comí cual si fuera manjar de los dioses aunque tuve que masticarlo bien porque estaba un poco duro. Entonces comprendí que si algo quería, a martillazos lo conseguiría.

Ya 20 años del suceso, todavía tengo la puerta guardada en el pasillo, la tía Gloria se ha ido, el Padre Sixtino también, y no pasa un solo día en el que no recuerde el momento en el que de un palazo me sorprendió el destino, que un dolor de barriga me enseñara que si quieres algo debes conseguirlo por tus propios métodos, que todos sabemos lo que debemos hacer, por más torpes que seamos, yo encontré lo mío y doy gracias a Dios por ello, no a aquel pobre hombre, miserable ante sus seguidores, sino a Dios.

Hoy termina otro año de trabajo duro, de manos cansadas, ojos empolvados, y brazos golpeados, pero tranquilo al fin, compartiendo un pan y chocolate caliente con mis dos pequeños hijos quienes me miran agradecidos y con sus risas me hacen comprender que en la pobreza sabe mejor el amor.

BAJO SU SOMBRA


Miro pasar a varias generaciones. Un viejo confidente, guardo muchas historias de quienes se han sentado junto a mí, sosteniendo un libro, tomados de la mano o en solitario, sentados a mi costado tomándose un café, viendo a un lado u a otro. Escucho, observo, pero mi boca está cerrada, muda, no menciona ni una sola palabra. Mi piel seca, dura, madura y arrugada, como la de un viejo, llena de golpes, gotas de agua y otras sustancias que no quiero mencionar.

Silban, pasan, comen, sueñan y me nombran, todo esto sin saber que los escucho, que los miro. A veces pasan cosas curiosas, sin que nadie mire: un polluelo recita un poema de amor en sus trinares; una huraña araña, perdona a la mosca por pereza; la hambrienta rata se cobija junto a la hierba, sin saber que no despertará; un risueño pequeño que me ve y sabe que lo veo, ríe y sabe que lo escucho, olvida sin saber que yo jamás lo hago.

Recuerdo haber nacido viejo y sé que moriré de la misma edad con la que nací, sé que mis palabras son gemelas a las de mis hermanos, sé que aunque saltemos y lloremos ante Uds. no sabrán imitar al pequeño aquel, quizá ese sea el motivo de nuestro ancestral silencio. Aun así no conozco en mí, la espalda que Uds. me dan, donde sea que me miren estaré mostrando mis rostros para el que quiera ver y mis sombras para el que quiera mi compañía, a solas.


ESTA NOCHE


Te pienso expectante, de pequeños murmullos; te quiero, alucinante, de varias radiolas, que tocan una sola rola.

La voz del deseo, se me viene aullando despacio, lares de sonrisas, desperdigando emociones en la nada, pienso en qué dirás cuando me ciego en tus amores, pienso en que pasara si alimento a la bestia, con algo de lo que no estaba acostumbrada, es algo diferente, conflictual. Sensaciones difíciles de explicar, muy fáciles de percibir; con cada verso confundo tus besos, con cada palabra entorpezco tus quereres, sé que si dejo de querer ahí estarás a la puerta de mis delirios, ¿es que acaso no encuentro una soga voraz que ahogue mis ganas?

¡¿Sigo esperando aquel ser que deviene de mis demonios?!
Sigo sin saber cómo te veo, mis ojos cada vez se apagan, mis voces cada vez se difuminan en el silencio espectral, no trates de entenderme no, ni yo suelo hacerlo nunca, solo disparo emociones a millones de lugares, en donde chocan entre ellas y me golpean en un solo lugar.

Ya estoy viejo de años de amor, estoy eterno entre pensamientos de vagos romances, pasajeros, letales, el hogar de todas mis suplicas, la hoguera de toda mi alquimia emocional, ausencias de hambre, deudoras ganas de poseer lo que no se le ha perdido a nadie, ganas de tocar lo que no existe, el deseo de besar aquel aire de suspiros, las ganas de devorar las tristezas, cada una, con voraz satisfacción de saber que al tragarlas, ellas te consumen, es la sensación que se tiene cuando uno fuma un cigarro, te sientes tan lleno, que al soltarlo sientes claramente como tu vida se escapa.


Todo lo dulce es al final amargo y todo amargo termina al final dulce.