Lisa
era lunar, hablaba con planetas y estrellas, hablaba de mí sin conocerme, sin
saber si quiera si existía, me llamaba raspando sus hermosos piesecitos en la
arenisca, soñaba con el agua de mis ojos, con el júbilo de mi mirada, mi silencio
visual, sentados esperando emanar el color del sol. Era un amor de ultramar…
Su
sabor a la primera vez, me hace volver a aprender brillar en la oscuridad,
imitando el color del sol, ese sol compartido, en el que ella me ve, me ama y
yo la amo solo sabiendo su reflejo en mi voz al decir, mi chica lunar…
Es
tan divertido correr, dejar nuestro mundo atrás, y la atmósfera comprime sus
pies, dejando al agua entrar Me dice con ternura: mantarraya enséñame más, tu
habilidad de nadar, ella mi espejo refleja lo que soy, amando el espiral de su
voz, llorando los corales de sal, sintiendo en las olas su frío calor, a
respirar…
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