Se podría decir, que mientras se da un notable desarrollo del relato,el terreno de la poesía permanece bastante vacio; y esa falta de obras representativas es más notoria en lo relativo al a producción de los jóvenes, pues, en medida a veces hasta generosa, los grandes nombres del ELAN cuencano: Jara Idrovo,Cordero Espinoza, Moreno Heredia y Cuesta Heredia; así comolos dos únicos poetas que se podrían considerar: Rubén Astudillo y Astudillo y Alberto Ordóñez Ortiz,y un contemporáneo de los dos, de trayectoria no muy larga,pero distinta en absoluto, desde la concepción misma del discurso poético, hasta las temáticas y los alcances, AlfredoVivar; todos ellos han entregado obras -de distinta calidad y trascendencia, por supuesto en este período.
Foto tomada de: El Tiempo
¿Qué pasa con la poesía cuencana? Es una inquietud que viene planteándose desde hace tiempo. ¿Serán, en efecto, malos tiempos para la lírica, como decía en uno de sus títulos el poeta quiteño Iván Carvajal? Parece que sí, si meditamos en los cortos tirajes de los libros de poesía en casi todas partes; parece que no, si pensamos en la existencia de una poesía ecuatoriana hecha por nuevos y novísimos autores de otras ciudades, poderosa, importante ya en el ámbito de las letras nacionales. Me atrevo a pensar que el aislamiento en que siempre hemos vivido los cuencanos ha pesado más en el ánimo y en las formas expresivas de los autores de poesía que de los narradores, y eso ha frenado el desarrollo extenso de este fenómeno artístico que, por tradición, se lo sentirá unido al nombre de Cuenca; un poco ingenuamente se ha dicho que en esta ciudad todos somos poetas.
En conclusión, se tendría que afirmar que todavía falta mucho para que las obras literarias cuencanas de la actualidad, tengan la aceptación y el agrado del exigente publico cuencano.

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